sábado, 22 de septiembre de 2012

La devoción a la Cruz y al crucificado en América

Por José Antonio Benito*

(ZENIT) .- Sabido es que la cruz identifica al cristiano. Basta con ver a uno que se signa o se santigua para percibir que estamos en presencia de alguien que valora al que murió y resucitó en la cruz: Cristo. Como afirma el historiador Francesco Pini “la cruz no es lo mismo que el crucifijo. La cruz tiene sentido únicamente si relacionada con Cristo, que la transformó de instrumento patibulario en instrumento de salvación, dándole así un nuevo contenido y significado; y relacionada también con el cristiano, que recibe en ella una doble invitación: primeramente, una invitación a cargarla siguiendo a Cristo, por su amor; y, en segundo lugar, -algo aún más difícil,- una invitación a tenderse sobre ella y a dejarse clavar en ella, como lo hizo Cristo, y con sus mismos sentimientos”.

En Europa, en general, la presencia pública de la cruz caló tanto a lo largo de los siglos que su presencia o desaparición no puede reducirse a cuestión de mayorías o minorías oscilantes como las modas y los tiempos, o a voluntad política de los estados. No hay encrucijada que no levante una cruz por los viejos caminos de Europa ni que señale la iglesia del lugar o sus calvarios. España proyectó a América esta misma devoción, tanto que podemos decir que se convirtió en su signo de identidad.

La cruz presidió la gesta evangelizadora

Sabemos que sobre las velas de La Niña, La Pinta y La Santa María, campeaba una gigantesca cruz, cuya presencia protectora y augural llevaba en sí también una constante admonición a todos los embarcados en la atrevida aventura. Y Colón, tal como se lee en su Diario, desembarcó llevando la bandera real, mientras sus dos capitanes, Martín Alonso Pinzón y Vicente Yañez Pinzón, llevaban cada uno una bandera en la cual, al lado de las iniciales de los Reyes de Castilla-Aragón, Fernando e Isabel, figuraba la cruz de Cristo. Y más adelante Colón, según refiere Las Casas, "puso una gran cruz a la entrada del puerto (...) en un alto muy vistoso en señal de Jesucristo nuestro Señor y honra de la cristiandad", y el 27 de noviembre escribió a los Reyes, exhortándolos a que "no deben consentir que aquí trate ni haga pie ningún extranjero, salvo católicos cristianos (...), ni venir a estas partes ninguno que no sea buen cristiano".

Cabe subrayar la presencia de la devoción a Cristo crucificado en el nombre que tomó la primera de las Provincias (Jurisdicciones) de los Franciscanos en el Nuevo Mundo, el de Santa Cruz de las Indias. Y es muy comprensible, siendo los Franciscanos los hijos espirituales del Santo de Asís cuyo cuerpo fue traspasado por las heridas de Cristo, llevando los estigmas como señal de esa indescriptible identificación.

Con la llegada del cristianismo a América, la cruz presidirá la fundación de las ciudades y se colocará en todos los lugares visibles, tanto religiosos (templos) como civiles (casas, puentes, caminos, cerros), especialmente si habían sido centros espirituales precristianos, bien apachetas, huacas o centros ceremoniales.

Presencia de la Cruz en el Perú

El Primer Concilio Limense (1552) dispone que en los pueblos de indígenas se haga una iglesia o al menos una ermita con una imagen o una cruz (Const.2); de igual modo, se advierte que los ídolos y adoratorios sean destruidos, y si fuese lugar apropiado, se edifique una iglesia o al menos una cruz. El obispo auxiliar emérito del Cusco, Severo Aparicio, fundador de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica, destaca que con "este criterio y para cristianizar lo pagano, allí donde había huacas y apachetas, se colocaron cruces. De tal manera caló en el corazón del indígena la devoción a la santa cruz, que en los cerros, los caminos y las casas de nuestras poblaciones campesinas está presente la cruz. Devoción que aún en nuestros días conserva plena vigencia y tiene el sustento de su profunda raigambre popular".

Tal es así, que predominan las imágenes del Crucificado sobre las de la Resurrección. El Perú está profundamente ligado a la devoción del Cristo Sufriente y a la Cruz. Puede verse en las populares cruces del caminante o peregrino. Las características que reúnen son diversas. Hay cruces sin crucificado pero con los signos de la pasión: el gallo, la corona de espinas, los dados, la columna, el martillo, las tenazas, el cartel de INRI ("Jesús Nazareno, rey de los judíos", la caña con la esponja, el sol y la luna, la lanza, la escalera, la sábana. En ocasiones, aparece el velo de la Verónica y hasta hay cruces de un Cristo Resucitado...

Baste concitar algunos de las devociones más importantes del Perú.

Señor de Qoyllur Riti, en Ocongate, distrito de Quispicanchis, en el santuario de Sinakara, frente al pico del Ausangate. Miles de pereginos, a comienzos de junio, con un millar de danzarines enmascarados de los Andes (ukukus) se reúnen a unos mil metros más arriba del santuario donde aguardan la salida del sol detrás de Qollepunku, la montaña más alta del Sinakara, para seguir escalando hacia los glaciares donde entre cirios, oran y rescatan las cruces que plantaron allá días antes.

El Señor de Locumba. Debe su nombre al vocablo "Llojhacumpa" "Ilojheumpa" "Ilocumba", del verbo "cumpatha" que significa "hacer orillas", bordes a los dulces o a los vestidos, por lo que quiere decir "bordear cuestas" "de bordes empinados." Un 14 de septiembre de 1700 apareció un mulo de color blanco que llevaba a cuestas dos cajas con dos rótulos, uno que decía "Señor de Locumba" y otro "Señor para el Valle de Sama". Un labriego, servidor de un hacendado español, José Antonio de Araníbar, en cuanto vio la acémila en la hacienda "Los Pinos" corrió a dar cuenta a su amo y a todo el vecindario del feliz hallazgo. Pronto, el vecindario se dio cita para presenciar el animal que se había cobijado a la sombra en una palmera (desde entonces se le denominó "La Palmera del Señor". Al ver que nadie reclamaba el mulo ni los bultos abrieron la carga que resultó ser una imagen de Cristo Crucificado. Tras muchas consultas se determinó dejar el bulto en Locumba y el otro hasta el Valle de Sama.

Al buscar el mulo resultó que había desaparecido misteriosamente. Al apreciar que el baúl de Sama era de mayores proporciones decidieron cambiar los baúles y quedarse con el de mayor tamaño; aseguraron el baúl al lomo de la acémila, comenzó a caminar entre las oraciones y los cánticos de los lugareños, pero a eso de un kilómetro cayó exhausto. Se cambió de acémila y la nueva, más potente y briosa, no pudo caminar por más de 300 metros. Visto lo cual los pobladores concluyeron que no era procedente el trueque y que debían dejar la imagen en Locumba. En cuanto cambiaron las imágenes el embalaje con destino a Sama discurrió con la mayor naturalidad. Desde entonces se edificó un santuario en su honor.

Culto al Señor de los Milagros

Y culmino con el crucificado que se ha convertido en símbolo del Perú y de América entera, el Señor de los Milagros, la devoción, quizá, más arraigada en nuestro pueblo y que viste de morado las calles y la vida todos los meses de octubre. Fue un 13 de noviembre de 1655, a las 2 y 45 de la tarde, cuando un terrible y destructor terremoto estremeció Lima y Callao, tirando abajo las iglesias y sepultando mansiones, dejando tras de sí miles de muertos y damnificados. El sismo afectó seriamente la zona de Pachacamilla y las viviendas de los angola se precipitaron al suelo; todas las paredes del local de la cofradía se cayeron, produciéndose entonces el milagro: el débil muro de adobes donde estaba pintado un crucificado permaneció en pie.

Más tarde salió en procesión y en grado tan creciente que en este momento provoca, en cuantos participan en ella o la contemplan, sentimientos como el manifestado por el agnóstico José Carlos Mariátegui: “Dos días todopoderosos resucitan la tradición y la fe de una ciudad; desde un muro de adobe la imagen pintada por un negro esclavo nos impone a todos, recogimiento y unción …y, sobre todas las cosas, triunfa el señorío de Nuestro Señor Jesucristo que murió en una cruz para redimirnos del pecado original. Amén”.

Como excelente humanista y psicólogo, a fuer de buen pastor, el beato papa Juan Pablo II, en su visita al Perú, proyectó luz sobre el dolor humano, alentando a mirar la cruz de Cristo: "Solo en la cruz puede encontrar el hombre una respuesta válida a la interpretación angustiada que surge en el corazón del hombre doliente. (...) Identificado con Cristo en la cruz, el hombre puede experimentar que el dolor es un tesoro; y la muerte, ganancia; puede experimentar cómo el amor a Cristo dignifica, hace dulce el dolor y redime" (Callao, 4 de febrero 1985, n.4).

De igual modo, Benedicto XVI en el año 2007, durante la apertura de la V Conferencia del CELAM, en Aparecida, destacó cómo “la sabiduría de los pueblos originarios les llevó afortunadamente a formar una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían”, marcando en primer lugar en el alma de los pueblos latinoamericanos “el amor a Cristo sufriente, el Dios de la compasión, del perdón y de la reconciliación; el Dios que nos ha amado hasta entregarse por nosotros”.

* Historiador

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Antonio Diaz Tortajada, tras visionar la 'Feria de las Cruces' y después de rezar un padrenuestro, habló maravillas del trabajo realizado

(José Ángel Crespo Flor / Cañamelar - Valencia)

Antonio Diaz Tortajada, párroco de Santa María del Mar, columnista de EOS y  Consiliario de la Junta de Hermandades de Semana Santa de la Diócesis de Valencia, acudió con unos cuantos feligreses de su parroquia, Santa María del Mar (Grao - Valencia), para ver in situ esta FERIA DE CRUCES que ha organizado la Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar'.

La verdad es que todos quedaron entusiasmados del trabajo realizado, de la dedicación del tiempo y las horas invertidas y del resultado final "es preciso - recalcó Antonio Diaz Tortajada - que esto se conozca porque supone todo un ejemplo de funcionamiento de una Hermandad de Semana Santa que, además, tiene a un crucificado como Titular. No sé si en España existirá algo semejante pero lo dudo y lo dudo más cuando sé y me consta que son tres años ya realizando este tipo de 'Feria de las Cruces'. Cada año distinta y cada año mejor. ¡Os felicito, la verdad!. No falta detalle. Desde los doce apóstoles (cada uno con su cruz y su veón), pasando por el recuerdo al 50 aniversario del Concilio Vaticano II, del 20 aniversario de la instauración del nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, de la puesta en marcha en la diócesis del IDR, de la próxima proclamación como doctor de san Juan de Avila, todo, absolutamente todo tiene su espacio, sin olvidar, claro, el 75 aniversario del fallecimiento del pintor y artista del Cañamelar José Benlliure que da nombre a la calle en la que está el local de esta querida Hermandad que, por un mes se convierte, gracias a esta Feria, en un auténtico Museo de la Cruz.

Antonio, al igual que sus acompañantes quisieron ver las cruces dejadas por la Delegación en Valencia de Misiones así como las tres de Cuba, la de Chufas, la de Piedras de Petra, la cruz de los Derechos Humanos, la de Tierra Santa y la configurada con 'Tierra del Huerto de los Olivos' deteniéndose, claro, a visionar el Cristo Roto, Cristo dado por Antonio Diaz Tortajada tras encontrarlo encima de un contenedor de basura '¡cuantos improperios se siguen cometiendo aún hoy, en pleno siglo XXi, contra la cruz y el crucificado!' - recalcó el propio D. Antonio.

El párroco de Santa María tras terminar su recorrido y después de atender las explicaciones dadas por uno de los organizadores señaló "no podemos irnos de aquí sin rezar un Padrenuestro. Es lo que toca. Después de ver tantas cruces, de diferentes formas y tamaños, no se completaría la visita sin rezar la Oración que Jesús, quien murió por todos nosotros y que aquí está tan dignamente representado, nos enseñó. Creo que es lo mejor que podemos hacer tras haber disfrutado de un momento inigualable y de una Feria de las Cruces que se supera año tras año. ¿Mi consejo?: Continuad así, este es el camino que tiene que hacer una Hermandad que tiene como titular a un crucificado. ¡Mi enhorabuena más sincera!".

sábado, 12 de mayo de 2012

MONS. D. JOSE GEA YA TIENE EL LIBRO DE LA HERMANDAD 'CRISTO DE LOS AFLIGIDOS DEL CAÑAMELAR'.

José Ángel Crespo Flor (Cañamelar / Valencia)

Esta mañana, tras la Misa que ha presidido a las 11, 30 hora en la Real Basilica de la Virgen de los Desamparados el obispo emérito de Mondoñedo - Ferrol mons. D. Jose Gea, el coordinador del libro anual de la Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar' y delegado de publicaciones le ha hecho entrega de un ejemplar en el que se inserta la coleboraciópn que mandó desde Perú lo que ha agradecido el prelado valenciano, nacido en Real de Gandia, quien ha reiterado que "para mi fue una sorpresa muy agradable cuando se me insinuó que yo había nacido el mismo año en que esa querida hermandad tomó parte por vez primera en una procesión de la Semana Santa Marinera de Valencia (SSMV)" para señalar también que "hoy es un día importante en mi vida sacerdotal y de obispo pues el 8 de mayo de 1971 fue ordenado obispo y hoy, 41 años después, recien llegado de Peru, he querido volver a la Basilica para dar gracias a la MARE DE DEU por la gran ayuda que siempre he tenido de Ella".

D Juan Baurtista Antón, rector de la Basílica, presente en la charla aprovechó la ocasión para decirle al prelado que "desde hace ya varios años esta Hermandad de la Semana Santa Marinera de Valencia , el ultimo lunes del mes de mayo, siempre realiza una Misa aquí, en la Real Basilica de la Virgen y lo hace por los difuntos de esta querida Hermandad, algo que quiero destacar y que, como rector,  agradezco vivamente"

martes, 8 de mayo de 2012

El Arzobispo de Dijon asegura en Valencia que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos “late la visión cristiana”

Agencia AVAN / Valencia

El Arzobispo de Dijon (Francia), monseñor Roland Minnerath, ha asegurado, en un seminario organizado por la Universidad Católica de Valencia sobre “Benedicto XVI y los Derechos Humanos”, que en la Declaración Universal de 1948 “late la visión cristiana”.

Monseñor Minnerath planteó la “adecuada reivindicación de la  naturaleza humana, auténtico sustrato de los derechos humanos” como algo “irreductible a los juegos de los poderes y los deseos, que nos corresponde descubrir y proteger". Ésta, añadió, es el alma de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, indicó.

Según el prelado francés, reivindicar adecuadamente la naturaleza humana “supone alejarse del individualismo o los localismos exacerbados”, al igual que de ciertas “derivas” de los derechos humanos, realizadas por ciertos grupos de presión para forzar "la aceptación de sus reivindicaciones sectoriales". Tales partidismos “alimentan el relativismo y  la ausencia de una visión antropológica común”, hasta el punto de que “la idea de verdad puede terminar siendo combatida en nombre de la democracia”, aseguró el arzobispo de Dijon, quien resaltó que este punto de vista “es autodestructivo, porque la ausencia de verdad se impone como una nueva verdad”.

Por su visión reduccionista del ser humano, “el cientifismo,  que no la ciencia, es otro de los desafíos a que ha de hacer frente la recuperación de la naturaleza humana como sustrato de los derechos humanos”. Desde esa perspectiva, explicó  monseñor Minnerath que "lo humano ya no se comprende en su totalidad de alma, cuerpo y espíritu, sino en el análisis de sus componentes orgánicos. La neurología, pues, reduce el hombre al cerebro, y el cerebro, a los elementos químicos que lo forman".

Tampoco pueden dejarse a un lado en este asunto los problemas que ocupan hoy a la bioética. Así, por ejemplo, "si el ser humano puede ser fabricado como un objeto, para satisfacer los deseos de los que lo producen, si las células embrionarias son tratadas como material biológico, la sustancia de lo humano se escurre entre los dedos que lo manipulan".

Monseñor Minnerath recalcó que la naturaleza humana es "la fuente de los derechos y deberes" y que cada persona es la realización "individual" de la naturaleza humana. Por ello, cada persona singular, individual, "puede reivindicar derechos".

Ello implica alejarse, por un lado, de concepciones idealistas de los derechos humanos, "para las cuales la naturaleza humana no se realiza más que en la colectividad" y, por otro, de  concepciones subjetivistas, ya que los derechos y deberes humanos "están inscritos en su naturaleza y no son opciones arbitrarias".

El Arzobispo de Dijon pronunció ayer la conferencia inaugural del Seminario “Benedicto XVI ante los Derechos Humanos”, en un acto presidido por el arzobispo de Valencia, monseñor Carlos Osoro, Gran Canciller de la UCV.

Al finalizar la conferencia, monseñor Osoro agradeció al ponente la apertura de una “perspectiva de reflexión importante” y animó a interrogarse por el “lugar que ocupa el otro en nuestra existencia y en nuestra vida”.

Asimismo, el Arzobispo de Valencia indicó que “podemos responder desde las mismas palabras que nos dice Nuestro Señor cuando en el Evangelio de San Juan nos habla de lo que significa el amor y el dar la vida por el otro, sin poner condiciones de ningún tipo, a quien sea”.

Previamente, al inicio del acto, el rector de la Universidad Católica de Valencia, José Alfredo Peris, expuso el origen de la creación de este Instituto, que se encuentra en el “impulso” de la Comisión Pontificia de Justicia y Paz para que las Universidades “nos comprometiésemos con la profundización en el estudio de los derechos humanos”. Finalmente, el Rector aseguró que la Universidad Católica debe “impregnar” a los universitarios de un “deseo por mejorar la sociedad”.
 

domingo, 6 de mayo de 2012

3 DE MAYO DE 1885. FALLECE EN MALAGA EL PINTOR DEL CAÑAMELAR BERNARDO FERRANDIZ

José Ángel CRESPO FLOR / Cañamelar - Valencia

Bernardo Ferrándiz Bádenes (Cañamelar, 21 de julio de 1835– Málaga, 3 de mayo de 1885), fue un pintor español. Es considerado uno de los pintores valencianos más importantes de su época, junto a Sorolla o Degrain.

Nacido el 21 de julio de 1835 en Cañamelar, uno de los Pueblos Nuevos del Mar, en el Grao, al norte del puerto de Valencia.

Ferrándiz inicia su formación pictorica en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, como discípulo de Francisco Martínez. Sus creaciones evidencian su inclinación por los asuntos de género, cotidianos. En este sentido uno de sus cuadros más impactantes es El Viático dado a un mendigo moribundo, gracias al cual es premiado por la Diputación de Valencia con un pensionado para continuar su formación fuera de España. Viajó por África e Italia, más concretamente en Roma, y participó en varias exposiciones, obteniendo mención honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1860, recibió la segunda medalla de la Exposición de 1864 por su obra Un alcalde de monterilla y fue medalla de plata en la de Madrid, de 1866.

Se incorporo a la Academia de San Fernando en Madrid, 1876, donde asistió al taller de Madrazo. Había llegado a Málaga en 1868 tomando posesión de la cátedra de Colorido y Composición de la Escuela de Bellas Artes de San Telmo, tras unas duras oposiciones desarrolladas en Madrid, y permaneció formando parte de esta escuela malagueña hasta que en 1878 fue nombrado su Director. Fue amigo inseparable de Muñoz Degrain, al que atrajo a Málaga. Entre sus muchos discípulos destacaron Moreno Carbonero, José Nogales, Blanco Coris, Enrique Simonet, José Denis Belgrano o Pedro Sáenz Sáenz, entre otros.

Estudió pintura también en París donde su educación artística culminaría bajo los consejos de Duret.

Sus retratos de Ciscar y Joan de Joanes se puede ver en el Palacio de la Generalidad de Valencia. Los cuadros de Ferrándiz están ampliamente repartidos por España, Francia, Italia y coleccionistas particulares de otras naciones. Aunque la mayor parte de su producción se encuentra en el extranjero (Colección Goupil), hay trece obras suyas en el Museo de Málaga. Destacándose entre su producción obras como El charlatán político, y Salida de los picadores de la posada, entre otras. Su más conocida pintura es "El Tribunal de les Aigües" (El Tribunal de las Aguas, de 1865), del que hay dos versiones, la primera se encuentra en el Museo de Bordeos y fue adquirida por Napoleón III, y el segundo se encuentra en Valencia.

Ferrándiz vivió 17 años en Málaga, hasta su muerte el 3 de mayo de 1885, donde había pintado el techo del Teatro Cervantes y donde existe un monumento en su honor en el Parque de Málaga. Está considerado como uno de los integrantes e impulsores de la escuela malagueña de pintura.

Posdata: la Hermandad 'CRISTO DE LOS AFLIGIDOS DEL CAÑAMELAR', al hacer publica esta nota desea actualizar su memoria y evitar que se pierda en el tiempo. Gracias a sus obras sabemos de la importancia de nuestro pintor y gracias a lo que fue en su tiempo hoy todavía se le recuerda con cariño., estima y orgullo. De hecho una calle, en el Cabañal, inmortaliza su paso por esta vida.

EL CATEDRÁTICO VALENCIANO XIMO COMPANY AFIRMA QUE LA PRIMICIA DEL 'CRISTO DE SOROLLA' LA DIO LA PUBLICACIÓN DE LA HERMANDAD 'CRISTO DE LOS AFLIGIDOS DEL CAÑAMELAR - SEMANA SANTA '2012'

 José Ángel CRESPO FLOR / Cañamelar - Valencia

El catedrático valenciano de Historia del Arte Ximo Company, ahora ejerciciendo su actividad profesional en la Universidad de Lleida, no ha dudado en manifestar por escrito que la primicia del 'Cristo de Sorolla' la dio la publicación 'Hermandad Cristo de los Afligidos del Canyamelar - Semana Santa 2012' a través, eso sí, de un articulo que firmaban Ximo Company, Cristina Mongay y Gemma Avinyó, estas dos ultimas licenciadas en Historia del Arte titulado 'La Crucifixión de Cristo a través de una selección de obras maestras de todos los tiempos'.

Ante la noticia aparecida en la portada del diario Levante - EMV del sábado 5 de mayo y el reportaje de la pagina 66 del mencionado rotativo desde la Hermandad se escribió un e-mail a Ximo Company, insistimos catedrático valenciano de Historia del Arte, para felicitarle por el descubrimiento del 'Cristo inédito de Sorolla', algo que viene a enriquecer el ya importante patrimonio de la obra de Sorolla y del que ya dio cuenta la publicación anual de la Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar'.

** Este es el texto original del e-mail que desde la Hermandad se envió al doctor Ximo Company, colaborador en este libro de la Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar':

"Ximo, me ha gustado mucho el articulo aparecido en Levante - EMV sobre el 'Cristo de Sorolla'. Me ha gustado y siento orgullo de que unas pinceladas, las primeras según creo y he leído, de ese 'Cristo de Sorolla' hayan aparecido en el libro oficial que la Hermandad editó para la Semana Santa de 2011 - 2012.

Desde luego así me lo han hecho ver varias personas lo que es todavía mejor para sentir alegría, gozo y responsabilidad. Ximo te reitero las gracias que ya te dí en su momento. Además, has de saber que Sorolla cumplirá en el 2013, 150 años de su nacimiento y 90 de su fallecimiento (Valencia, 27 de febrero de 1863 - Cercedilla, provincia de Madrid, 10 de agosto de 1923) lo que es importante tenerlo en cuenta, sobre todo por lo que ha significado su obra en la historia del arte valenciano, español y universal.

Ximo, reitero mi gratitud y la felicitación de toda la Hermandad

José Angel Crespo Flor

** La respuesta del catedrático Ximo Company y autor, junto a Cristina Mongay y Gemma Avinyó, del trabajo titulado: 'La Crucifixión de Cristo a través de una selección de obras maestras de todos los tiempos'.

"Gracias por tu correo, Ángel.
Sí, la primicia, la tuvisteis vosotros.
Sorolla merece mucho porque es un genio inigualable. Algo grande se hará, espero, en 2013, en homenaje a Sorolla".

Saludos,
Ximo

miércoles, 11 de abril de 2012

FELICITACIÓN DE LA HERMANDAD 'CRISTO DE LOS AFLIGIDOS DEL CAÑAMELAR' A LOS QUE HAN HECHO POSIBLE QUE LA RÉPLICA DEL SANTO CALIZ ESTÉ EN TIERRA SANTA

(José Ángel CRESPO FLOR / Cañamelar - Valencia)

La Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar', con sede en la parroquia 'Nuestra Señora del Rosario', desea felicitar con sinceridad a los que han hecho posible que desde ayer miércoles de la Octava de Pascua (11 de abril) una réplica de la reliquia del Santo Cañliz de la Ultima Cena se encuentre en Tierra Santa. Es como si el Caliz volviese de donde salió pues el que se encuentra en Valencia es el mismo en que Nuestro Señor celebra la Ultima Cena de ahí el alto valor religioso e histórico de esta gran reliquia de la Cristiandad.

La Hermandad, al escribir estas lineas, quiere guardar memoria de este hecho y desde luego quedará perfectamente diseñado en el próximo Llibret de la Semana Santa de 2013 pues creemos que la ocasión lo merece y creemos que, a través de esta réplica, Valencia y Tierra Santa quedan, si cabe, más unidas como también lo está la Hermandad 'Cristo de los Afligidos del Cañamelar', unión que está perfectamente documentada en el Llibret de la Semana Santa de 2011 y en este de 2012. ¡Todo sea por extender la devoción de la Reliquia que se conserva en la Catedral de Valencia!. ¡FELICIDADES Y BUENA PASCUA!