viernes, 4 de febrero de 2011

Manos Unidas se acuerda de Gustav Mahler en el centenario de su fallecimiento

(Desde El Cañamelar, Valencia, José Ángel Crespo Flor)

Antes de nada hay que señalar el acierto que han tenido ls dirección del Palau de la Música de Valencia y la ONG Católica Manos Unidas con sede también en Valencia al elegir una obra de Gustav Mahler, en el centenario de su fallecimiento, en el habitual concierto que todos los años se organiza en favor de esta benemérita institución. Una vez más se ha puesto de relieve el buen gusto tanto del Palau como de manos Unidas pues se ha escogido para la ocasión, una obra maestra, de un gran maestro y en un aniversario difícil de olvidar: el centenario de su fallecimiento.

Desde este blog queremos dar la enhorabuena tanto al Palau como a Manos Unidas por el tino mostrado y ahora sólo hay que esperar que los valencianos respondan y llenen el Palau de la Música porque hoy más que nunca hay que intentar entre todos colgar el cartel de 'no hay billetes' pues la ocasión lo requiere y precisa.
El proyecto se sitúa en Sekyere South, “una zona con población muy pobre dedicada a la agricultura de subsistencia y que cuenta con un solo hospital para 15.000 habitantes”, según han indicado hoy a la agencia AVAN fuentes de Manos Unidas de Valencia. El presupuesto del proyecto que cubrirá el Palau asciende a un total de 64.901 euros.

El Palau de la Música de Valencia acogerá esta tarde (4 de febrero) en la Sala Iturbi, el tradicional concierto a beneficio de Manos Unidas, que este año destinará sus ingresos a la construcción y equipamiento de un centro de salud en Ghana. El proyecto se sitúa en Sekyere South, una zona con población muy pobre dedicada a la agricultura de subsistencia y que cuenta con un solo hospital para 15.000 habitantes. El recital de G.Mahler, Sinfonía nº 3 en re menor, a cargo de la orquesta de Valencia con Frühbeck de Burgos como director y Monica Groop de contralto; así mismo cantará la Escolanía de Ntra. Sra. de los Desamparados.


UNOS DATOS SOBRE EL COMPOSITOR AUSTRIACO

Compositor y director austriaco cuya obra marca el cenit de la evolución de la sinfonía romántica. Ejerció gran influencia en compositores del siglo XX como los austriacos Arnold Schönberg y Alban Berg. Nacido el 7 de julio de 1860 en Kalischt (Kaliste en la actual República Checa), estudió en el Conservatorio de Viena y filosofía en la universidad de esta capital. En el Conservatorio siguió los cursos de Alfred Epstein y asistió a clases de Anton Bruckner.
En 1880 fue nombrado director asistente en Bad Hall, Austria. Posteriormente trabajó como director de ópera en diversas ciudades europeas como Kassel, Praga, Leipzig, Pest o Hamburgo. En 1897 fue nombrado director artístico de la Ópera Imperial de Viena. Gracias a su tesón consiguió que en la década siguiente Viena gozara de un gran prestigio internacional como centro de ópera con representaciones ejemplares de obras de Christoph-Willibald Gluck, Wolfang Amadeus Mozart y Richard Wagner. En 1907 Mahler viajó a Nueva York, donde entre 1908 y 1910 dirigió la Ópera Metropolitana y de 1910 a 1911 la Filarmónica. Falleció el 18 de mayo de 1911 en Viena. De entre sus sinfonías, la sinfonía no numerada Das Lied von der Erde (El canto de la tierra, 1908) y cuatro de las nueve numeradas incluyen voces solistas con o sin coro. De los ciclos de canciones Kindertotenlieder (Canciones de los niños muertos, 1902) y de la colección de canciones titulada Des Knaben Wunderhorn (1888) hay versiones con acompañamiento orquestal y de piano. Las Lieder eines fahrenden Gesellen (Canciones de un camarada errante, 1883) tienen acompañamiento orquestal. También compuso canciones para voz y piano y una décima sinfonía, que dejó inacabada pero de la que existen varias versiones terminadas por otros músicos.

En las sinfonías de Mahler se aprecian influencias de Ludwig van Beethoven y Johannes Brahms así como de Richard Wagner y Anton Bruckner. Mahler utilizó la música coral y vocal en la sinfonía de forma similar a Beethoven, en su Novena Sinfonía en re menor, opus 125, con textos de la Oda a la Alegría de Friedrich Schiller, consiguiendo una unión musical y dramática como la que Wagner buscaba en sus dramas musicales. Al igual que Wagner y Bruckner, Mahler utilizó amplios recursos orquestales y su orquestación se anticipó al siglo XX en cuanto a la búsqueda del color en los diferentes instrumentos, la utilización de pequeñas combinaciones instrumentales y la inclusión de algunos poco comunes como la mandolina y el armonio. Su música es siempre de tipo contrapuntístico. Para él la orquestación era una herramienta para obtener la mayor claridad posible en las diferentes líneas musicales. La obra de Mahler supone la máxima evolución de la sinfonía romántica "Para mí", solía decir, "componer una sinfonía equivale a un acto de creación del mundo". Sus sinfonías más breves (nº 1 y nº 4) tienen una duración de una hora y la más larga (la nº 3 en seis movimientos) de más de hora y media, con un primer movimiento de 35 minutos. Al mismo tiempo, a principios del siglo XX, Jean Sibelius también se replanteaba la forma musical de la sinfonía, aunque en dirección opuesta: condensando y destilando la materia musical.

Con la misma libertad que permitió a Wagner y a Bruckner llevar casi al límite el sistema tradicional de tonalidades y armonías, Mahler se mantuvo dentro de este sistema, aunque alterando su premisa básica, por lo que la mayor parte de sus sinfonías presentan esquemas tonales progresivos que finalizan en una tonalidad diferente a la inicial. Mahler se sitúa en el límite mismo de los recursos de la herencia tradicional. Fue consciente de la desintegración de los valores armónicos y formales que vivió. Las sinfonías de Mahler constituyen un viaje psicológico, por lo general en forma de batalla titánica entre el optimismo y la desesperación expresados de forma irónica. Esta mezcla de alegría y desesperación, cuyo origen son tristes recuerdos de infancia, fue identificada por Sigmund Freud como la faceta central del carácter del compositor. Sin embargo, todas las sinfonías, excepto la nº 6, finalizan en un ambiente de alegría o al menos de serena resignación. Su música transmite en último término una mezcla de vulnerabilidad humana y consumada musicalidad.

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