jueves, 12 de agosto de 2010

Hoy hace 70 años que fue detenida la religiosa trinitaria Angela Autsch

(Desde El Cañamelar, Valencia, José Ángel Crespo Flor)

Las Trinitarias de Valencia se están movilizando en favor de una de las suyas, mártir en los campos de exterminio nazi. Nos estamos refiriendo a sor Angelá Autsch. Apresada en Auschwitz el 12 de agosto de 1940, mañana hará por lo tanto 70 años. Un día pues apropiado para rezar por esta mártir del Holocausto nazi que conoció la barbarie humana como también la conocieron Teresa Benedicta de la Cruz, Maximiliano María Kolbe, Jacop Gapp o Tito Brandsma. Todos ellos mártires por la fe y mártires reconocidos por la Iglesia como tales. Y Ángela Autsch estamos convencidos también subirá a los altares. Cuando disponga la Iglesia pero subirá. De eso estamos seguros porque murió mártir y abrazando la cruz del sufrimiento.

Margarita, compañera de Ángela en Auschwitz nos relata como era la 'número 512' de aquel campo de horror. Dice Margarita "A esta casa de locos   -Auschwitz- llegó sor Ángela. Fue como una sonrisa de la aurora, como un rayo de sol... En medio de tanto sufrimiento y horror, aparecía -ella- como un oasis de ternura". Insisto son palabras de Margarita pero son palabras que dejan entrever la grandeza de esta religiosa trinitaria que conoció persoanlmente Valencia y el Instituto de la Santísima Trinidad.

Precisamente desde Valencia se han editado unas estampas para que la gente conozca mejor y en profundidad a esta mártir de la sinrazón humana. Unas estampas que contienen esta oración:


Señor Dios Padre nuestro, 

te damos gracias porque nos has dado

a Sor Ángela Autsch, religiosa trinitaria.


Su vida irradió luz a su paso por el mundo,

y especialmente en las tinieblas del

Campo de concentración de Auschwitz,

donde fue testigo de tu fortaleza.

Ella nos manifiesta la riqueza de tu amor

y misericordia; nos enseña 

a vivir la cruz de cada día en tu presencia.


Concédenos Señor, la gracia que te pedimos

por su intercesión y si es tu voluntad,

permite que la Iglesia reconozca su santidad

para que así dé frutos abundantes en el mundo.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

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